feb 222012
 

Origen http://bit.ly/yeMyhr

Si vivimos una grave crisis económica la crisis política no le anda a la zaga. El grado de descredito de la clase política y sus partidos es tan grande que hasta los partidos mas pequeños y voluntariosos son cuestionados en el primer contacto.

Política/político ha quedado tan desprestigiado que se asocia a corrupción, privilegios intolerables, carreristas, incapacidad profesional, acumulación de cargos, negocios con información privilegiada… siempre hay alguien dispuesto a pagar a un corrompible en las instituciones por obtener algo que le costaría mas caro o no podría adquirir de ninguna forma..

Los ciudadanos exigimos otra forma de hacer política y de la red están surgiendo propuestas con componentes tecnológicos que harían viable la democracia directa o su variante democracia liquida, consultas y votaciones en cualquier momento que transformen la democracia de un día cada cuatro años a democracia en cada momento.

Arrastramos sin embargo pesados conceptos y prácticas anclados en el pasado que dificultan el establecimiento de nuevas formas y experiencia política:

  1. En la comunicación que sigue siendo parcial mediada y falsa. ¿Cuantos políticos o aspirantes hablan directamente con sus vecinos, compañeros y ciudadanos?. ¿Cuantos son capaces de mantener su palabra dos minutos tras despedirse? La práctica de la mentira, tan habitual que hasta los bien intencionados actúan amparados en la relatividad y la conveniencia.
  2. En las falsas ideologías, vaciadas de sus contenidos originales, ellos además tan añejos…, que combinados con prácticas que nada tienen que ver sirven solo para ocultarnos los objetivos reales de las organizaciones y sus miembros.
  3. En la vida interna, opaca e inaccesible a los ciudadanos, de la misma forma que sus cuentas. O no sabemos nada de lo que se cuece o nos representan un teatro de liderazgo como en el reciente congreso del PP donde el aplauso es la garantía de futuros cargos.
  4. En la elaboración de la política, en cuyo proceso ni se consulta ni informa al ciudadano. ¿Como saben lo que nos inquieta, como pueden elegir el camino si en ningún momento de su trabajo de elaboración podemos acceder o influir de ninguna manera?.
  5. En la total ausencia de democracia interna que permite filtrar a los obedientes, rechazar a las mentes capaces y creativas y empobrecer la capacidad intelectual de las organizaciones, basándose en la antigüedad y el sometimiento de recién llegados e inferiores jerárquicos.
  6. Las organizaciones políticas están construidas de espaldas a los ciudadanos, las actitudes internas responden a la “carrera política”, posicionarse para subir en las listas. Secretismo, alianzas, inluencias, grupos de poder, traiciones, todas las influencias salvo las de los ciudadanos que no pueden opinar ni influir en su evolución.
  7. Las estructuras centralizadas y jerárquicas favorecen la generación de prácticas burocráticas cuando no verdaderos aparatos administrativos llamados además así “aparato”.
  8. Los partidos reflejan su alejamiento de los ciudadanos en sus propios estatutos redactados solo con referencias internas, normativas de acceso y relación con los cargos superiores, pero ninguna norma ética sobre sus practicas políticas y su responsabilidad ante los ciudadanos.
  9. Pesan mas en los partidos los títulos y cargos, los nombramientos y escaños que su papel ante los ciudadanos, su relación directa con los beneficios materiales no puede ser mas evidente. Quien progresa en ellos está mas cerca del enriquecimiento personal, es resaltado ante los demás y obtiene derechos, ventajas y renombre que no conseguirían en tan poco tiempo como profesionales en sus trabajos.

La Política 3.0 no se puede quedar en la comunicación. Por muchos Community Mánager que el PP PSOE y otros contraten nada cambiará si no cambian las organizaciones políticas y con ellos sus valores éticos, prácticas internas y responsabilidades ante los ciudadanos.

Necesitamos una nueva generación de políticos, la continuidad de personas individuales de entre los actuales vendrá marcada por su capacidad y voluntad de cambiar

Necesitamos:

  • Organizaciones políticas descentralizadas, permeables, cercanas, accesibles y abiertas a los ciudadanos.
  • Financiadas por sus militantes y el apoyo económico de los ciudadanos con cuentas transparentes y accesibles en cualquier momento. Ninguna organización política debe recibir ingresos del estado.
  • Sus estatutos deberán garantizar en primer lugar los derechos y garantías imprescindibles para el acceso y participación de los ciudadanos en sus trabajos de elaboración y decisión política. El funcionamiento democrático es una exigencia en primer lugar ante los ciudadanos e internamente en todos sus niveles.
  • Los políticos que por su dedicación trabajen profesionalmente deberán percibir solo un salario equivalente al que percibían antes del cargo y al cesar no tener ni mayores capitales acumulados ni privilegios especiales como salarios vitalicios, cargos honoríficos o pensiones especiales.
  • Las organizaciones incorporarán en sus valores éticos la selección de los mejores profesionales comprometiéndose como tales a no proponer para puestos de responsabilidad a personas carentes de cualificación experiencia o capacidad de liderazgo.
  • Las organizaciones políticas serán garantes ante los ciudadanos ante posibles malas prácticas de sus integrantes. Listas abiertas, rotación de cargos sustituciones durante la legislatura deben ser prácticas habituales y un derecho tanto para las organizaciones como para los ciudadanos.
  • Las organizaciones políticas basarán su propuesta en sus prácticas, experiencias y trabajo realizado dejando las actuales máscaras ideológicas para que la sociedad juzgue con sus conocimientos e inclinaciones sin es correcto o no lo que proponen.
  • Necesitamos un ciudadano nuevo, responsable, que no delegue sistemáticamente sus obligaciones como tal ciudadano.
  • Un ciudadano que se comprometa con sus semejantes a preocuparse por aquello que hace a su futuro, la educación de sus hijos, la sostenibilidad de sus iniciativas económicas y por tanto políticamente activo participando unas veces, otras integrándose en organizaciones en sociedades o grupos de iniciativa, en otras también delegando en representates probados eficientes con quienes colabore habitualmente.

La corrupción, los engaños, los privilegios, todo lo que nos hace acordarnos con tanta frecuencia de la “clase política” está en nuestras manos cambiarlo.

Igual que en el campo técnico hay algunas exigencias políticas que pueden contribuir a ello, en España particularmente el cambio de la Ley Electoral, las Listas Abiertas, la práctica habitual de Referéndum, el Derecho de Revocación y otras.

La Política 3.0 está al alcance de nuestras manos y es responsabilidad en primer lugar de los ciudadanos.

Pongamosla en marcha POLITICA 3.0

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