‘Hackers’, soldados de una revolución ética

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“Lo que debería ser público, será público.”

Con esta única, contundente y misteriosa cita firmaba Anonymous el pasado lunes la última hazaña del grupo de ciberactivistas: la filtración de la contabilidad del Partido Popular, desde el año 90 hasta 2011. El suceso ha puesto en boca de todos a la que es, quizás, una de las figuras más polémicas, determinantes e incomprendidas de nuestro tiempo: el hacker. Las ‘#cuentasdelPP’ valieron al enigmático activista de Anonymous el aplauso silencioso de todos, un excepcional momento de gloria, si tenemos en cuenta la percepción negativa que la sociedad comparte sobre esta figura, percibida –sesgadamente- por el ciudadano de a pie como un pirata, un ladrón de claves, un espía o, en cualquier caso, un ser inquietante y sin muchos escrúpulos.

 

Al otro lado de la verja, en las redes, el hacker es, sin embargo, un sabio –la etiqueta equivale casi a una mención de honor en ciertas comunidades- inspirado desde hace más de una década por una ética –la “ética hacker”- que hoy cala (a veces hasta los huesos) en disciplinas como la arquitectura, el activismo o la política. El asunto no es ‘pecata minuta’, ni mucho menos cosa de un puñado de frikis.

 

La trascendencia del fenómeno –camuflado en una suerte de ‘realidad paralela’poseedora de un lenguaje propio poco apto para el mortal de a pie- se revela en los detalles: la fiebre en torno a la transparencia y lo open (oímos hablar de “universidades abiertas”, “gobierno abierto”, “datos abiertos”, etc); el súbito tirón de verbos como ‘compartir’ (compartimos coche, compartimos nuestras vidas, compartimos espacios de trabajo –coworking-) o el acento en la participación del usuario (término que empieza a preferirse frente a consumidor), son las marcas de una revolución hacker –para los más críticos, una moda vacía- que explican (y critican) en este reportaje tres de sus protagonistas en nuestro país: Ricardo Galli(creador de la plataforma Menéame e investigador), Francisco Jurado (abogado yhacktivista) y Domenico di Siena (investigador y hackarquitecto).

 

jivago‘s insight:

La diferencia no está en saber mas sino en hacer aquello que se cree es necesario. Cualquiera puede ser hacker, es solo cuestión de actitud y hechos.

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